Nos lastimamos a nosotros y a los demás una y otra vez, al aferrarnos a las experiencias cambiantes, como nuestro cuerpo y nuestras relaciones. Es inevitable que experimentemos cierto sufrimiento, porque las pérdidas y los cambios forman parte de la vida de todos. Sin embargo, mucho del sufrimiento que padecemos es opcional. Lo creamos al resistirnos al momento presente y no aceptar que todo cuanto existe está destinado a cambiar, mutar y desaparecer, nos guste o no. En realidad, no hay nada que deba causarnos atracción o rechazo. Cuando observas atentamente cada momento, descubres que cosas tan opuestas como el placer y el dolor, o el hecho de ganar o perder, tienen sus ventajas y desventajas.
En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror,
no obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuán recto haya seguido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

“Sabía que necesitaba un plan alternativo. En realidad el barco era el plan C, la iglesia el plan B y el plan A era haberme casado con ella hace mucho mucho tiempo. El mismo día que la conocí.”
Jim Halpert.

And there’s no reason why.
I need you here, to remind me to FIND my own.
Para una pareja en Iowa, el verdadero amor duró hasta el final. Llevaban 72 años de casados, Norma, de 90 años, y Gordon Yeager, 94 años, murieron en el hospital juntos tomados de la mano la semana pasada, con una hora de diferencia. Tras una accidente automovilístico, la pareja fue hospitalizada a las afueras de Marshalltown, Iowa. Se les dió una habitación compartida donde se tomaron de las manos en camas adyacentes.
A las 3:38 pm del miércoles pasado, la respiración de Gordon se detuvo. A pesar de que ya no estaba vivo, el monitor de su corazón siguió registrando un ritmo.
La enfermera le dijo al hijo de Norma y Gordon, Dennis Yeager, que el monitor emitía una señal “por que estaban tomados de la mano”, recordó Dennis en una entrevista con la estación de noticias KCCI de Des Moines. “El corazón le latía a través de él”.
Norma murió a las 4:38 pm, excatamente una hora más tarde.
Los hijos de la pareja dicen estar contentos por que a ellos “simplemente les encantaba estar juntos”. “Él siempre decía: ‘no puedo ir hasta que ella esté, por eso tengo que quedarme aquí por ella‘. Y ella decía lo mismo”.

Con los años he aprendido que lo más importante en un vestido es la mujer que lo lleva puesto.
YSL.
En general, las vidas se esfuman. Una persona muere y poco a poco todo rastro de su vida desaparece. Un inventor sobrevive en sus invenciones, un arquitecto está presente en sus edificios, pero la mayoría de la gente no deja tras de sí monumento alguno ni logros duraderos: una estantería con álbumes de fotos, la cartilla de notas del colegio, el trofeo de una bolera, un cenicero birlado en un hotel de Florida en la última mañana de unas vacaciones vagamente recordadas. Unos cuantos objetos, algunos documentos, y unas cuantas impresiones causadas a otras personas. Estas últimas siempre tienen historias que contar sobre el muerto, pero las más de las veces se mezclan fechas, se suprimen hechos, se distorsiona cada vez más la verdad, y cuando a esas personas les llega su turno de morir, la mayoría de las historias desaparece con ellas.
Paul Auster

Cuando crees que conoces todas las respuestas, va el universo y te cambia las preguntas.